Cientos de fieles participaron en la Solemne Procesión de Corpus Christi desde la Basílica hasta la Iglesia de San Dionisio

Cientos de fieles participaron en la Solemne Procesión de Corpus Christi desde la Basílica hasta la Iglesia de San Dionisio

En un ambiente de profunda fe, recogimiento y devoción, cientos de fieles participaron este jueves en la tradicional procesión de la Solemnidad del Corpus Christi, recorriendo la Vía Sacra desde la Basílica Catedral y hasta la histórica Iglesia San Dionisio.

La celebración inició con la Santa Eucaristía en la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia y posteriormente dio paso a la procesión eucarística, en la que el Santísimo Sacramento fue llevado solemnemente por la vía principal o Vía Sacra acompañado por sacerdotes, diáconos, religiosos, movimientos apostólicos, servidores, autoridades y numerosos fieles que se unieron para dar testimonio público de su fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

Durante el recorrido, los participantes elevaron cantos, oraciones y alabanzas, manifestando su amor y adoración a Cristo Eucaristía. La procesión estuvo marcada por momentos de silencio, reflexión y comunión espiritual, convirtiéndose en una expresión visible de la fe del pueblo altagraciano.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la llegada del Santísimo Sacramento a la Iglesia San Dionisio, donde se realizaron actos de adoración y bendición para todos los presentes. Asimismo, se destacó la participación activa de diversas comunidades parroquiales, ministerios, instituciones y organismos de apoyo que colaboraron para el desarrollo ordenado y seguro de la celebración.

La Solemnidad de Corpus Christi constituye una de las celebraciones más importantes del calendario litúrgico de la Iglesia Católica, al recordar y proclamar la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, sacramento que alimenta la vida espiritual de los creyentes y fortalece la comunión de la Iglesia.

La Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia agradece la participación de todos los fieles, servidores, voluntarios, organismos de seguridad y autoridades que hicieron posible esta significativa manifestación de fe, reafirmando el compromiso de continuar promoviendo espacios de encuentro con Cristo y de fortalecimiento de la vida cristiana en la comunidad.

«Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.» (Jn 6, 51)